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Manejamos el smart Fortwo 2015

Nos despedimos de esta segunda generación del auto citadino probándolo

Manejamos el smart Fortwo 2015

Antecedentes

La marca smart tiene una historia bastante interesante pues originalmente fue un proyecto desarrollado por la marca de relojes Swatch quienes quería entregar un auto citadino, práctico, híbrido y que fuera configurable al gusto del cliente.

Al ver que no podían con el desarrollo por su cuenta, decidieron aliarse con una automotriz, que en este caso fue Volkswagen, pero que posteriormente abandonaría el proyecto. Es aquí donde entra Mercedes-Benz o grupo Daimler más específicamente ya que decidieron continuar con el proyecto en conjunto con Swatch dando origen al nombre de smart que si bien hace alusión a la palabra inteligente en inglés, en realidad es la combinación de swatch-mercedes-art.

La historia siguió su curso, con Mercedes adquiriendo cada vez más parte del proyecto hasta que finalmente terminó comprándolo por completo.

El primer smart se lanzó en octubre de 1998 y se llamó city-coupé (que posteriormente cambiaría a fortwo) y tenía la gran facultad de poderse estacionar de frente hacia la banqueta y ocupar prácticamente el mismo espacio que ocuparía un auto normal a lo ancho. Además de poder cambiar las piezas plásticas del exterior fácilmente y así tener otro color.

Con la segunda generación, el fortwo creció 200mm perdiendo esta facultad al estacionarse que caracterizaba a la primera edición del mismo.

La marca incursionó en otros segmentos con el forfour –un auto de cuatro puertas que estaba basado en el Mitsubishi Colt- y con el Rodaster –una versión “deportiva” del fortwo. Ambos fracasaron, dejando solo al fortwo como producto de la marca hasta el debut de la nueva generación del fortwo y forfour hace unos meses.

Esperamos que esas nuevas generaciones lleguen en a mediados del 2015 así que decidimos probar una última vez la segunda generación del smart.

Para esta prueba de manejo, utilizamos la versión LE citybeam coupé.

 

Características técnicas y mecánicas

A pesar de haber crecido esos 200mm en la segunda generación, el smart fortwo es realmente muy corto con una distancia total de 2.69m y las ruedas estando prácticamente en estos extremos. La capacidad es para dos personas pues detrás de los asientos está colocado el tren motriz que se compone de un motor de tres cilindros 1.0L turbo con un potencia de 84 Hp y 88 Lb-pie y la transmisión robotizada “automática” de cinco velocidades que manda la tracción directamente a las ruedas traseras.

El peso es muy contenido, con sólo 845 Kg así que el desempeño no está tan mal para un auto de ciudad con un tiempo de aceleración de 0 a 100 Km/h de 10.7seg y una velocidad máxima de 145 Km/h.

En cuanto a seguridad encontramos la estructura reforzada de la cabina que ayuda a mantener seguros a los ocupantes en caso de un impacto, ABS, ESP, ayuda de arranque en pendientes, distribuidor electrónico de la fuerza de frenado, control de tracción y dos bolsas de aire frontales.

 

Confort

El interior del smart fortwo es bastante simple, con algunos elementos interesantes como el diseño, los relojes colocados por encima del tablero y los múltiples lugares para guardar y poner cosas que además se pueden ocultar si no se están utilizando.

Los plásticos no son de la más alta calidad hay que decirlo, al igual que el ensamble pues los primeros se sienten duros y un poco brillosos, además de que se llegan a percibir algunos ruidos de vibraciones y crujidos por torsión al circular en una zona de pavimento en malas condiciones o empedrados.

Al centro del tablero encontramos una pantalla sensible al tacto desde la que se controla todo lo relacionado al sistema de audio con AM/FM/Bluetooth/CD/AUX/USB, música, el navegador (que en el que probamos no contaba con la tarjeta SD con los mapas así que no pudimos probarlo) y el teléfono.

Además encontramos el aire acondicionado con regulación automática, el toldo panorámico –que no es de cristal-, vestiduras de piel (para esta versión), espejos retrovisores calefactables, luces de conducción diurna LED y paletas de cambio en el volante.

 

Manejo

La experiencia de manejar un smart siempre es divertida. Tienes un auto muy pequeño, ligero, con un motor bastante potente y con un diseño que en lo personal me parece muy atractivo –aunque hay quienes lo odian-. Tiene pequeñas cosas que lo hacen interesante y una de ellas se presenta cuando quieres arrancar el auto pues en lugar de insertar la llave en la columna de la dirección junto al volante, hay que insertarla en medio de los asientos. Ahí mismo se encuentra la palanca de velocidades que también tiene un patrón diferente a lo que podemos encontrar en otras marcas.

La reversa está hacia la derecha y abajo, neutral está arriba de reversa y a la izquierda se encuentra “drive”. Lo ponemos entrecomillas pues es nada más la posición en la que se circula para enfrente pues con un botón en la palanca puedes seleccionar el modo manual o automático de la transmisión. Otro dato importante es que no existe la posición de Parking, sino simplemente se deja en neutral y se bloquea con el freno de mano. Los cambios en el modo manual se pueden realizar mediante la palanca con movimientos basculantes hacia adelante y atrás o las paletas de cambio colocadas detrás del volante.

Lo primero que llama la atención es que tanto la dirección como el pedal de freno carecen de algún tipo de asistencia. Entonces la dirección es un poco pesada –o  por lo menos más de lo que estamos acostumbrados a manejar- y el freno requiere de un poco más de fuerza para aplicarse.

La aceleración que entrega el pequeño motor de tres cilindros es muy buena, sobre todo una vez superado el pequeño régimen de revoluciones en el que el turbo no está actuando. El motor responde muy bien, sólo que la transmisión –que hay que recordar que se trata de una manual robotizada en la que existe un clutch pero controlado por la computadora electrónicamente- se siente bastante lenta. Esto es algo que se presenta desde la primera generación del smart y toma tiempo acostumbrarse pues la sensación es extraña al estar acelerando y que de repente se corte la potencia para que la transmisión suba o baje de velocidad.

Una vez superadas estas extrañeces se puede disfrutar bastante del manejo del smart fortwo 2015 pues como decimos, es muy ligero y ágil para usarse en ciudad. Nos gusta que sea práctico, cuenta con una respetable cajuela (340L) –para el tamaño del auto- y sobre todo que cabe en muchos lugares que quedan desperdiciados en la calle, así que es más fácil encontrar lugar para estacionarse.

Algo en lo que sí se nota que está desarrollado más bien para el primer mundo es en la suspensión pues aunque absorbe bastante bien las imperfecciones, el recorrido de la misma es mínimo, provocando que se sienta bastante “brincón”.

La verdad es que por la forma que tiene (con una distancia muy corta entre ejes y una altura importante) uno pensaría que no es muy bueno para las curvas pero nos llevamos una muy grata sorpresa al ver que en realidad se maneja muy bien y además es muy estable.

Lo mejor de todo es que después de usarlo una semana y haber recorrido más de 170 Km, el indicador del nivel de la gasolina no se movió, de hecho llegamos a pensar que estaba descompuesto pero justo antes de entregarlo y despedirnos de él, bajó un “cuadrito”. Es realmente muy ahorrador y pensamos que sin mucho esfuerzo se pueden obtener más de 800 Km con un solo tanque en ciudad.

Lo único con lo que nos quedamos ganas fue de tener una transmisión que desquitara la potencia del excelente motor de 3cil., algo que se corregirá con la siguiente generación que ahora estrena caja de doble embrague.

 

Conclusión

La saliente generación del smart nos dejó un buen sabor de boca tras haberlo manejado una última vez. Creemos que aún hay mucho por arreglarse como la respuesta de la transmisión pero eso cambiará con la nueva transmisión de doble embrague del modelo que llegará en 2015.

Nos gusta el tamaño y el concepto del auto pues tiene mucho encanto.

El precio –sobre todo el de esta versión limitada a 30 unidades- es bastante alto pues para ser un auto citadino en el que solamente caben dos personas es bastante excesivo además de que la calidad interior no va de acuerdo a lo que hoy en día podemos encontrar en otros autos del mismo precio.

La nueva generación se espera que llegue en el primer tercio del 2015 pero no olvidemos que Mercedes-Benz acostumbra sacar buenas promociones en los modelos de salida así que seguramente habrá buenos tratos para adquirir un smart como el que nos tocó probar.

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