Mazda CX-5 2018, ¿facelift o nueva generación?
17-04-2017 Investigación

Mazda CX-5 2018, ¿facelift o nueva generación?

La carrocería e interiores son completamente nuevos, mientras que plataforma y conjunto mecánico se mantienen.

El segmento de las SUVs compactas está alcanzando la madurez, atrás quedaron los tiempos en los que parecía buena idea subirse a la moda y participar en la categoría. Hoy, ninguna marca, ya sea de volumen o premium se puede dar el lujo de no estar.

El mercado de las SUVs compactas es inmenso, basta decir que la más vendida del mundo es justo de esta categoría y una de las consentidas, me refiero por supuesto a la CR-V, que por cierto se acaba de renovar y vaya que ha redefinido los estándares en materia de refinamiento, espacio y versatilidad para toda su clase.

Es justo en este segmento en donde Mazda tiene a su exponente más exitoso, tan solo representa el 25% de sus ventas y se trata por supuesto de la CX-5 que para el 2018 presenta una interesante renovación, que le permite pelear de frente con la todopoderosa Honda, no solo con la certeza de que la batalla será épica, sino que incluso y dependiendo de las preferencias y necesidades del cliente, tiene buenas posibilidades de salir victoriosa.

La Mazda CX-5 2018 que debutó en el pasado Auto Show de Los Ángeles sin embargo ha causado cierta controversia con respecto de si se trata de una nueva generación o simplemente un facelift profundo. Y es que tradicionalmente, lo que siempre dictó la llegada de un cambio generacional de un auto era justamente la renovación de su plataforma. Mientras que los facelift siempre fueron actualizaciones cosméticas menores que consistían en renovación de fascias, faros, rines y demás piezas plásticas. Todo menos los estampados.

Sin embargo, en la industria automotriz moderna las cosas ya no son blanco o negro, los ciclos de producto se han acortado drásticamente y las marcas se han visto en la necesidad de encontrar maneras de actualizar sus vehículos al ritmo que demandan los consumidores y tendencias principalmente del lado de la conectividad, seguridad y el entretenimiento.
 

698 partes de las CX-5 2018 son nuevas o fueron mejoradas

En la nueva CX-5, la carrocería es completamente nueva, los postes se recorrieron hacia atrás y es ligeramente más baja para brindar una apariencia más deportiva y atractiva. Este simple hecho hace imposible que pueda compartir algún panel con el modelo anterior. Además, puertas adentro todo es nuevo también, adoptando no solo el diseño, sino también la buena calidad de materiales y ensamble que debutaron en la CX-9 de segunda generación y que, la dejan más cerca de las premium que de sus competidoras. Mazda renovó nada menos que 698 partes de la nueva CX-5 2018.

Es cierto que se mantiene la misma plataforma, pero esto no se debe en ningún momento a que Mazda buscara ahorrar unos centavos o porque se trate de un lavado de cara. Al contrario desde el principio, la SKYACTIV fue una plataforma muy sobrada en términos de refinamiento, seguridad en materia de impactos y versatilidad, desde el inicio fue desarrollada de forma modular, escalable y con una visión de largo plazo. Es en casos como este que aplica el término de overengineering, que comúnmente asociamos a otros fabricantes como Mercedes o Porsche.

El único inconveniente de no haber modificado la plataforma es que no ganó espacio para la banca trasera, que le habría venido bien.

Motor y transmisión también se mantienen igual, las versiones de entrada empleando el 2.0 litros de 153 hp, mientras que la tope de gama ofrece el 2.5 litros de 188 hp, que se asocian a una caja automática de seis velocidades. El motor es de altísima compresión, con buena entrega de torque en la parte baja y que se mantiene constante conforme aumenta el régimen de giro, sumamente progresivo, adicionalmente, los valores de eficiencia y rendimiento son buenos.

Por último, la CX-5 ganó elementos de aislamiento acústicos para mejorar la filtración de ruidos, así como la sofisticada y astuta tecnología G-Vectoring Control que mejora el desempeño en curvas y que en nuestro país debutó con la actualización del Mazda 3.
 

¿Es una nueva generación?

Absolutamente sí, los clientes actuales van encontrar solamente las similitudes relacionadas con la identidad de marca, el refinamiento es mejor al igual que los acabados. Adicionalmente luce diferente tanto adentro como atrás.

 

Mazda CX-5 2018 a prueba

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