Primer contacto con el Mercedes-Benz GLA 2018
07-09-2017 Reportes de Manejo

Primer contacto con el Mercedes-Benz GLA 2018

Cambia de rostro, mejora en equipo y mantiene la misma mecánica.

Lo prometido es deuda, te había platicado de la llegada del Mercedes-Benz GLE 500 e Plug-in Hybrid 2018 y de nuestra travesía de la CDMX a Oaxaca manejándola; al mismo tiempo tuvimos también en nuestras manos a la GLA 200 Sport 2018. Bueno pues ahora es el turno de la misma y te platicaré cómo nos fue con ella a lo largo de más de 350 Km, comprendiendo tramos de ciudad, carretera y un poco de offroad; igualmente te contaré de las renovaciones que tenemos para el modelo 2018 como lo destacable del equipamiento.

En la posición del conductor

Al subirte a una Mercedes-Benz GLA 200 Sport, te queda la duda, la inquietud, de sí es un hatchback o una SUV (para la marca es por supuesto es un Sport Utility Vehicle). Sin embargo, no nos vamos a meter en el rollo de sí es o no es, pero por la apariencia y más cuando ya te encuentras en la posición del conductor (pues ésta no es elevada como una típica SUV) es más bien baja como la de un hatch. Por ello te encuentras entonces con una sensación de manejo diferente a lo que esperarías de una camioneta.

En ciudad la GLA se comporta de lo mejor, primero porque te da de sobra para cualquier rebase, si bien el turbolag es perceptible al acelerar, no importa tanto pues no puedes correr a gusto, ya sea por la regulación límite o porque el semáforo cambio super rápido y te obliga a detenerte. Difícilmente llegas al quinto cambio.

El funcionamiento de la caja es realmente útil.

Ya en la carretera es donde la GLA presume todas sus prestaciones, pues acelera super bien y esto es porque el par lo entrega desde muy abajo (1250 vueltas para ser precisos), en lo particular el ruido ronco del motor me gustó mucho. Los 7 cambios son dóciles y bastante precisos, se ejecutan a la perfección en modo automático y cuando es manual, están a la orden la de las paletas de cambio.

La dirección no la sentí nada artificial, es muy precisa pues te permite trazar perfecto las curvas. La suspensión es alta, equilibra muy bien el chasis en situaciones de estrés y despeja bien los topes (una queja para mí sería el tamaño de los rines yo le pondría unos más chicos, para tener una cara de llanta más ancha con esto se sentiría menos dura la suspensión al momento de entrarle a un hoyo).

Durante el corto tramo de offroad, te da lo suficiente para moverte con facilidad, es bastante alta para librar charcos o trayectos deformes, no le exigiría más. 

La imagen

A cuatro años de haberse presentado, la GLA recibe un lavado de cara que incluye: fascias, faros de LED, calaveras, rines y un nuevo color de lanzamiento café metálico (que aprecias en la imagen).

Como buen alemán de lujo, el ensamble, calidad de materiales e insonorización es de lo mejor. Todo lo que toques es suave, las vestiduras de piel como los plásticos, es lo menos que esperaríamos de Mercedes-Benz.

La infraestructura

Del equipamiento sobresale el portón trasero automático, conectividad con Android Auto como Carplay (el sistema de infoentretenimiento no es del todo amigable), asistente de estacionamiento, cámara de reversa y apertura como encendido presencial.

Es super segura.

En seguridad encontramos siete bolsas de aire, ayuda de arranque en pendientes, freno adaptativo, alerta para el cansancio y servofreno de emergencia activo.

La máquina

Aquí no hubo cambios, se mantiene el mismo motor 4 cilindros turbo de 1.6 L con 156 caballos y un torque de 184 Lb-pie. La caja es automática de siete velocidades con una tracción delantera.

Sobre números de desempeño tenemos la aceleración de 0-100 Km/h en 8.1 segundos con una velocidad tope de 215 Km/h.

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Mercedes-Benz GLA 2018

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