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Manejamos la Suzuki V-Strom 1000

La manejamos en terracería y carretera.

Manejamos la Suzuki V-Strom 1000

Hace unos días terminó una de las muestras más importantes del mundo de las motos, el Salón EICMA en Milán, en dicha muestra Suzuki mostró la nueva cara de la V-Strom, que sube ligeramente su cilindrada para llegar a los 1050 cc, seguro dirás no es mucho, pero está moto siempre ha apostado por el manejo y no por una potencia desmedida.

Debo confesarles que he tenido la oportunidad de manejar la V-Strom 1000 desde hace unos 6 años durante pruebas, en la presentación del cambio de diseño y la he podido someter a viajes largos en carretera y terracería, esto último fue muy divertido ya que estuve en los caminos de Guanajuato en la celebración del Rally México (WRC). Ahora cuando fui por el modelo que ven en las fotos, unos días después me entero del cambio de línea para el 2020, algo que necesitaba para adecuarse a la competencia, pero que mantiene ese estilo de vieja escuela como lo es la Yamaha Super Teneré.

Diseño

La Suzuki V-Strom 1000 no oculta la herencia de la DRZ 750 que corrió en el Rally Dakar en los 90´s, y de hecho la nueva 2020 (la blanca en la siguiente foto) retoma aun más esas líneas. “La mil” goza de líneas abultadas que le dotan de una vista grande, aunque no lo es tanto, de hecho se siente más masiva la 650. La forma del pico de la salpicadera frontal es una característica del modelo.

El tablero de instrumentos es sencillo, con un reloj análogo para el cuenta revoluciones y digital para la velocidad computadora de viaje, gasolina y un espacio para uno de los tres niveles de control de tracción que se controla desde el manubrio izquierdo. De ahí paremos de contar ya que solo tiene lo común de toda moto.

Apartado mecánico

El motor es un bloque de dos cilindros que desarrolla 1,000 cc que desarrolla 100 hp y un par motor de 76 lb-pie, con estas cifras logra mover una masa en orden de marcha de 232 kg. La caja de cambios es de seis velocidades y la potencia a la rueda trasera es por medio de la siempre confiable cadena.

En cuanto a dimensiones no es pequeña, pero tampoco es de las más altas del segmento, la altura del asiento es de 850 mm y la distancia al piso es de 165 mm, que le da un buen margen para maniobrar en caminos complicados.

La frenada corre a cargo de dos discos delanteros y uno simple atrás con sistema ABS. Ya de paso cuenta con una regulación de suspensión muy sencilla, solo con girar un elemento puede ser suave o rígida, esto aplica para ambas ruedas.

El manejo

Nuestro manejo nos llevó a uno de los mejores lugares para esta moto, y es que para sacarle provecho a una moto de este tipo hay que buscar una ruta mixta, carretera y tierra así que nos dirigimos al Ex Convento de Bucareli, en Pinal de Amoles, una ruta que te lleva a manejar aburridas rectas federales y luego una zona sinuosa que sube por la Sierra Gorda de Querétaro, (si no la conoces no sé qué esperes para dejar de leer esto e ir a manejarla en coche o moto). Antes del poblado de Pinal de Amoles, hay una desviación a Bucareli / Jabalí y ahí comienzan unos 30 km de terracería, curvas y diversión para una doble propósito.

En carretera la V-Strom 1000 se comporta como un auto gran turismo, la suspensión absorbe todo, aunque traerla en modo suave igual solo sirve en tierra ya que en las frenadas o curveo tiende a bajar mucho ocasionando movimientos nerviosos, en modo rígido la moto va sobre rieles. Si bien la aerodinámica no es lo suyo, el parabrisas si alcanza a desviar el aire en tu cara, la posición de manejo es relajada y no le quedaría mal un asiento más suave para viajes largos.

Al llegar a zona de curvas, de primera a tercera serán las velocidades aptas para jugar con el motor, aun siendo una moto tan grande las inclinaciones son naturales y fácilmente los posapies pueden llegar al piso, si bien no tiene la ligereza y potencia de la KTM 790, la V-Strom se mueve bien.

Por fin, terracería un tramo que pareciera corto, pero resulta un reto. Desconecto el control de tracción y me hubiera gustado también quitar el freno ABS, pero no se puede (tache por eso) y a darle, la posición de manejo cambia a de pie, vas sintiendo cada piedra del camino, la moto transmite mucha información a tus manos y se hace todo sensitivo, derrapes, movimientos involuntarios con piedras sueltas se hacen comunes y la sonrisa aparece en ti.

Lo anterior pareciera estresante, pero a ti que te gusta manejar sabes que es divertido, y por momentos olvidas la preocupación por los escenarios en los que vas. Zonas de lodo me recordaron que no traía llantas de tacos, aun así, el control y confianza de la moto hace que no te preocupes. La respuesta del motor es gradual por lo que no tendrás sobresaltos, aún con poca adherencia.

El consumo de combustible nos es precisamente el mejor, y eso es algo que me gustaría que ya mejoren para el modelo 2020, claro, ya sabes que todo dependerá de cómo vayas acelerando, pero este motor demuestra su edad en este aspecto.

Al día siguiente de este recorrido, en el regreso me tocó una lluvia de esas que no puedes ver nada y charcos que sentías el agua a la altura de las espinillas, aun así, la Suzuki V-Strom 1000 mostraba aplomo y cero movimientos nerviosos. Sin dudas un gran producto que aunque ya tenga “sus días contados”, sigue siendo una gran opción, con un manejo poco electrónico y sí muy de manos, algo que reitero solo tiene la Yamaha Super Teneré y actualmente la Africa Twin.

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