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Manejamos el Buick Encore GX 2020

Un diseño propositivo, un vasto equipamiento, así como un gran motor y suavidad de marcha, sus principales fortalezas. No sustituye a la actual Encore, de hecho, poco o nada tiene que ver con ella más que el nombre.

Manejamos el Buick Encore GX 2020

Encore, es un término francés que se usa al final de un concierto cuando un público eufórico pide que el artista interprete una canción adicional y que quiere decir algo así como “de nuevo” o “un poco más”. En México, sería el equivalente a nuestra expresión ¡otra, otra, otra!

En este sentido, Buick, se guía por esta expresión para presentar la nueva Encore GX 2020, que, pese al nombre, no sustituye de forma directa a la Encore "a secas" que ya conocemos, pero mientras GM toma la desición de traer su verdadero relevo generacional, la SUV que tienes en tu pantalla ocupará el lugar como modelo de acceso de la marca de lujo estadounidense. Alguien dentro de General Motors no se conformó con tener solo una Encore.

EXTROVERTIDA, PARA SER UN BUICK

Estéticamente, es virtualmente idéntica al modelo que conocimos en 2019, tanto en el Salón de Shangai, como en el Salón de Los Ángeles. No es casualidad que se haya presentado en estos autoshows ya que tanto Estados Unidos como China son los principales mercados para la marca de los tres escudos.

Su estética recuerda al Corsa de generación anterior (sobre todo en el diseño de los faros), pero de ahí en más, ya no cuenta con ningún gen alemán en sus entrañas. Recordemos que varios modelos de la marca de los escudos no eran otra cosa que Opel “americanizados”, pero a partir de que esta última fue adquirida por PSA, la estrategia dio un giro de 180 grados.

La Buick Encore GX llega a posicionarse en la gama entre Encore y Envision. En el mercado mexicano está disponible en tres versiones: Convenience, Leather y Sport Touring (ST), esta última de apariencia deportiva y que tuvimos a prueba.

Es fácilmente distinguible por contar con elementos específicos como la parrilla “high gloss” con acentos en rojo y en negro con contrastes en rojo, tono que también se encuentra en la zona inferior de la fascias. El toque obscuro, se extiende a las barras en el techo, las carcasas de los espejos retrovisores (que se abaten de forma manual), así como en el difusor trasero. Los rines son de 18 pulgadas.

Al final, logra alejarse de la estética conservadora de Buick para presumir una imagen más actual y agresiva. Después de todo, es uno de los productos con los que la marca trata de atraer a clientes  más jóvenes, para así de una vez por todas, romper el estigma de ser una marca para jubilados.

Pero esta declaración de intenciones, no se queda sólo por fuera, sino también se traslada al interior, donde encontramos una cabina que combina los valores clásicos de la marca, con toques tecnológicos de última horneada.

Entre el equipamiento, destaca el sistema de infoentretenimiento compuesto por una pantalla de 8 pulgadas que integra smartphone integration con Apple CarPlay y Android Auto, así como un cuadro de instrumentos que combina relojes clásicos con un display de 4.2 pulgadas.

Respecto a confort encontramos cargador inalámbrico para smartphone, aire acondicionado automático bizona, techo panorámico, equipo de sonido firmado por Bose (siete bocinas más subwoofer), al mismo tiempo que equipa el extendido OnStar 4G LTE con hotspot de Wi-Fi capaz de conectar hasta 7 dispositivos.

Además tiene la particularidad de integrar un curioso ionizador purificador de aire que purifica todas las bacterias que ingresen a la cabina. Si no mal recuero, este elemento se estrenó en la Enclave hace ya unos ayeres, pero no deja de llamar la atención… ¡adiós alergias!

En cuanto a seguridad, incluye ocho bolsas de aire y alertas de tráfico trasero, detección de peatones y colisión frontal, sensor de punto ciego, así como asistente de pendientes prolongada y cámara 360 en HD, esto sin olvidarse de un monitor de vida de frenos que se desplegará en el centro de información del conductor. En este punto está de más mencionar que cuenta con frenos con ABS, EBD y Control de Estabilidad.

Como hemos visto en el apartado de equipamiento, la Encore GX está muy bien parada, pero ¿Qué hay con respecto a los materiales y ensambles? Pues en la cabina encontramos asientos  y volante forrados en piel jet black, así como plásticos suaves al tacto y un inserto en el tablero que remite a un acabado metalizado.

En general, bien puede posicionarse como un vehículo de lujo, aunque para ser sinceros, en cuanto a calidad interior se refiere, se queda un peldaño debajo de los llamados Premium. Es probable, que una Mazda CX-30 presuma de una presentación visual ligeramente mejor, pero en cuanto a equipamiento queda muy atrás.

Si consideramos que esta camioneta mide 4,463 mm de largo, de ancho 1,813 mm y de alto 1,653 mm, con una distancia entre ejes de 2,640 mm, tenemos que cuenta con un generoso espacio interior. El piso trasero es completamente plano, lo que redunda en un excelente espacio para los cuatro tripulantes.

Sí leíste bien, aunque tenga espacio para un pasajero más, inexplicablemente, no existe una quinta cabecera. Tal vez, las estadísticas que dicen que rara vez viajaran cinco personas estén del lado de la marca, pero la verdad, no entendemos a que se debe esta ausencia. Por cierto, carece de ventilación para las plazas posteriores, pero agrega puertos USB e incluso un enchufe convencional estilo los que hay en casa.

La capacidad de cajuela es de 716 litros, lo cual es un 25 por ciento (142 l extra) superior que lo anunciado en la otra y más pequeña Encore.

ÁGIL Y CONFORTABLE

Como dijimos al inicio, la Encore GX se olvida por completo de su pasado cuasi germano, para adoptar una nueva plataforma global de General Motors denominada VSS-F, la cual es compartida con la venidera TrailBlazer. Sólo para ilustrar, aunque es más grande, en relación con las Trax/Encore es 87 kilos más ligera.

En el apartado mecánico recurre a un nuevo propulsor de tres cilindros turbocargado de 1.3 litros capaz de erogar 155 hp y 174 lb-pie de torque, mismo que se acopla a una transmisión automática CVT que traslada la potencia a las ruedas frontales. Su funcionamiento, es sobresaliente, dejándonos con la boca abierta.

Al combinar un lag minímo junto con un contenido peso tenemos una aceleración muy buena considerando su segmento y enfoque. Pero lo mejor es que en una ruta de tráfico real de poco más donde combinamos tramos de carretera con tráfico intenso, logramos recorrer 212.1 kilómetros con tan solo 17.94 litros de combustible, lo cual se traduce en un consumo mixto de 11.8 kilómetros por litro. Nada mal.

Mención aparte para el desempeño dinámico, sin duda uno de los puntos fuertes de esta SUV. Es cierto que el enfoque de lujo estadounidense prioriza el confort y suavidad de marcha, pero esto no quiere decir que no sea ágil, ya que si te lo propones puedes rodar a velocidades bastante respetables sin que te des cuenta. De vez en cuando es necesario echarle un ojo al velocímetro para no sobrepasar los límites. Es probable que un ligero movimiento de la carrocería provocado por una curva demandante también sea suficiente para regresarte a la realidad.

Es cierto, tanto la puesta a punto de la dirección eléctrica asistida, como de la puesta a punto de las suspensiones (delantera McPherson y trasera independiente), así como el sistema QuietTuning, que bloquea ruidos externos, te aíslan de todo lo que pasa debajo de las ruedas, así como del exterior. No es deportiva, pero ¿Qué hubiera pasado si algún loco en GM la hubiera dotado de suspensión magnética?

Además, pese a ser un tricilíndrico el motor no emite las típicas vibraciones parásitas de este tipo de propulsores. No es exagerado decir que la Encore GX es la Rolls-Royce de las SUV subcompactas.  Ideal para recorrer kilómetros y kilómetros.

ASÍ JUEGA EN EL MERCADO

Para contextualizar, tenemos que con una etiqueta de entre $500,000 a $590,000 pesos (Convenience: $499,900 pesos; Leather: $565,900 pesos; Sport Touring: $589,900 pesos), así como por dimensiones se coloca justo en medio de entre lo que serían las versiones más costosas de modelos como Mazda CX-30, SEAT Ateca y Mitsubishi Eclipse Cross, así como las variantes de entrada de Audi Q2, BMW X1, Volvo XC40 e incluso Mercedes-Benz GLA. Incluso, me atrevería a decir que llega a incomodar seriamente a su pariente, la Cadillac XT4. 

Es cierto, que en el pasado Buick fue una marca aburrida, para personas veteranas, pero probablemente, después muchos intentos para atraer a clientes más jóvenes, por fin estamos ante un producto que bien podría captar la atención de los millennials, pero al final, la última palabra siempre la tendrá el cliente...¿te comprarías este Buick?

CURIOSIDADES:

En la parte posterior, presenta un diseño totalmente nuevo con luces LED y cajuela de apertura de manos libres que proyectará el logo de Buick en el piso.

El verdadero sustituto generacional de la Encore a secas, se presentó en China. Es ligeramente menos sofisticada y se construye sobre la plataforma del Chevrolet Onix.

En otros mercados, también se cuenta con la opción de montar un motor L3 de 1.2 litros con 137 Hp, tracción integral y transmisión automática de nueve velocidades.

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