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Porsche 935 de 1979, el carro de carreras que ganó Le Mans

Con líneas futuristas y una decoración retro, este render sorprende por donde lo veas.

Porsche 935 de 1979, el carro de carreras que ganó Le Mans

Hablar del Porsche 935 y de la colorida decoración en forma de arcoiris de Apple nos retrotrae inmediatamente a principios de los años 80. El diseñador Artem Neretin partió de esa combinación para realizar el render de un vehículo sumamente moderno, que llama la atención en cada detalle.

El Porsche “de la manzanita”

El coche que Neretin utilizó como base es el 935 K3 Nº9 manejado por el reconocido Bobby Rahal y Bob Garretson en las “5 Horas de Riverside” de 1980, prueba válida por el campeonato norteamericano IMSA, y en la que culminaron 2dos. Además, el mismo coche, y con el canadiense Allan Moffat como tercer integrante de la tripulación, también participó de las 24 Horas de Le Mans de 1980, carrera en la que abandonó.

El Porsche 935 K3 cuenta con una riquísima historia en las competencias de larga duración, ya que logró triunfos en Le Mans (1979), las 24 Horas de Daytona (1981) y las 12 Horas de Sebring (1980). Si contamos lo hecho por todas las versiones del 935, hay que sumarle otros cinco éxitos en Daytona y Sebring, y tres en los 1,000 kilómetros de Nürburgring, nada menos. Sin dudas, se trata de un auto icónico del endurance.

Retromoderno

Volviendo al render hecho por Neretin, que según lo referido en sus redes sociales es diseñador en Nissan Europa, el principal cambio que presenta con respecto al modelo original es el tamaño de las ventanas y el parabrisas. Ya sea por un techo más bajo o una línea de cintura más alta, tanto los vidrios laterales como el frontal apenas se aprecian, sobre todo considerando que estamos viendo un auto con dimensiones más que importantes.

Además, y principalmente en el frente, el vehículo presenta líneas sumamente novedosas. El cofre no tiene una caída tan pronunciada como sí sucede en el original, gracias a que termina en un plano superior al de la entrada de aire frontal. A sus costados, y casi suspendidas en el aire, se ubican unas llamativas luces LED verticales.

La zona lateral cuenta con modificaciones tanto en los orificios de refrigeración (ahora ubicados tras el eje delantero), como en el piso (el artista le agregó apéndices aerodinámicos delante del eje trasero) y en la propia puerta, que es curva gracias a que sigue la línea generada por la salida de aire. Sin embargo, lo que más se distingue es el tamaño de los neumáticos y los rines. Esto último no es más que una actualización de un sector en el que los Porsche originales también fueron trabajados, ya sea con distintos colores o incluso tipos variados de tazas.

La parte trasera tampoco deja de sorprender. Además de mantener un alerón generoso, Neretin le aplicó un difusor de considerables dimensiones, en el que dominan las lineas rectas. Entre ambos elementos aerodinámicos se sitúa una fina luz LED roja, que atraviesa todo el sector.

Con respecto a la decoración, el artista realizó ciertas modificaciones como la nueva ubicación del arcoíris lateral, pero en líneas generales, respetó lo presentado por el modelo base.

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