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Manejamos la Dodge Durango GT 2020

Aunque por fuera luce agresiva, debajo del cofre encontramos el conocidísimo V6 Pentastar.

Manejamos la Dodge Durango GT 2020

Dodge es un caso para el estudio mundial. Es una marca con un catálogo de productos realmente veteranos, pero que, gracias a su personalidad y aspecto únicos, de marcado estilo estadounidense -donde el músculo es lo que cuenta- y ha logrado sobreponerse al paso del tiempo de una forma poco común en la industria.

El mejor ejemplo lo tenemos en el Challenger, un muscle car, que a lo largo de su historia ha venido de menos a más. Incluso, en su mercado natal, ha superado al mucho más refinado Chevrolet Camaro en cuanto a ventas se refiere. Si eres un entendido de los autos, sabrás que para una empresa como Chrysler eso es un hito de grandes proporciones. Con el Charger, también sucede algo más o menos similar.

Pero, este fenómeno también es válido con su muscle SUV, la Durango y en este caso toma una relevancia más interesante. Y es que, si bien mantiene el ADN musculoso de la marca, no se trata precisamente de un vehículo de nicho o que sea objeto de deseo.

Al igual que los ejemplos antes mencionados, la Durango ya tiene muchos años en el mercado, de hecho, para ser más precisos, una década justamente (salió al mercado en 2010, como modelo 2011). Desde entonces ha recibido algunas actualizaciones menores, pero en esencia, sigue siendo la misma SUV con alma de muscle car.

Las últimas novedades de esta SUV, al menos para el mercado mexicano, llegan con la Durango 2020, cuyo principal atractivo es la vuelta del V6 Pentastar a la gama con las versiones Touring y GT, esta última, la que ilustra esta prueba de manejo.

EL RETRATO DE DURANGO GRAY

Tal y como la novela escrita por Oscar Wilde, en la que Dorian Gray no envejece y se mantiene joven por siempre. Esta Durango GT sigue conservándose joven pese a los años. De verdad cuesta creer que tenga una década entre nosotros, porque para ser sinceros, a diferencia de muchos autos que de tanto recibir cirugías estéticas terminan por verse deformes, en esta SUV sucede todo lo contrario.

A diferencia de la versión de entrada Touring, el tratamiento estético de la Durango GT tiene como mayor protagonista a la fascia delantera y la parrilla panal “tipo SRT” (ya no hay rastros de la parrilla en cruz), que se inspiran directamente en el modelo más potente de la gama que lamentablemente no está disponible en nuestro país.

La agresiva estampa se completa con los rines de aluminio de 20 pulgadas en acabado satín carbón, faros delanteros HID Xenón con ajuste automático, faros de niebla LEDs, espejos laterales con luces direccionales, sistema de escape dual deportivo y calaveras LED. Sólo faltarían la toma en el cofre y los anagramas para que pareciera una R/T.

Puertas adentro, es donde el paso del tiempo comienza a hacerse evidente y es que, pese a las actualizaciones, el diseño de los mandos ya se nota añejo, incluso, la falta de huecos a lo largo del habitáculo es prueba de su edad. El lado tecnológico, es aportado por la pantalla táctil central de 8.4 pulgadas con sistema Android Auto, Apple Car Play y navegación. Además del sistema de entretenimiento con dos pantallas traseras independientes con Blu-ray, entradas HDMI y dos audífonos inalámbricos.

Ya que estamos en este apartado, otros elementos exclusivos de esta versión son los asientos con ajuste eléctrico, forrados en piel alcántara; apertura eléctrica de cajuela, volante y asientos con calefacción, paletas de cambio al volante, memorias en radio, asiento del conductor, asiento del conductor, así como en espejos exteriores.

La lista se complementa con aire acondicionado digital trizona, asientos y volante, control crucero, luz ambiental interior con LEDs, tomas de corriente auxiliar de 12 voltios delantera y trasera, asiento de conductor con ajuste eléctrico de 8 vías y cristales traseros de privacidad. No está de más recordar que la Durango cuenta con tres espaciosas filas de asientos.

Por su parte, en cuanto a seguridad, cuenta con una extensa lista, destacando: Control electrónico de estabilidad; Monitoreo de punto ciego; Frenos con ABS; Detección de ruta en reversa, Asistencia de frenado; Distribución electrónica de frenado; Control de tracción; Monitoreo de presión de llantas; Asistencia de arranque en pendientes; 9 bolsas de aire; Cámara de reversa; Sensores de reversa y de lluvia.

POR EL PODER DEL PENTASTAR

Hubo un tiempo en que las siglas R/T estuvieron infravaloradas. Prácticamente, se limitaba aun nivel de equipamiento y no estaba a la altura del legado histórico. Pero, Dodge hizo un reajuste y ese lugar ahora es ocupado por el acabado GT y con ello, los Road & Track regresan a donde tienen que estar.

Pero, eso no quiere decir sólo sea una versión carente de carácter y es que si bien comparte el V6 Pentastar de 3.6 litros, que se acopla a una caja automática de ocho velocidades con la versión Touring, la Durango GT añade un par de caballos extras pasando de los 293 Hp de la versión base hasta los 295 caballos de fuerza. En ambos casos, el torque es de 260 libras-pie.

En ninguna época 295 caballos es una cifra menor, de hecho, es bastante respetable. Pero la Durango GT pesa 2,207 kilogramos, lo que en teoría le permitiría acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 8.3 segundos y lograr una velocidad máxima de 224 km/h. No mentiremos, no pudimos medir estas cifras, dándole prioridad a su versatilidad, porque, por más ruda que luzca, la Durango no deja de ser una camioneta para viajar con la familia.

En autopista, esta musculosa SUV presume una aceleración muy a tono con otras camionetas de características similares. Aunque el paso de los años, y las más de dos toneladas de peso, se hacen un poco evidentes. Nada de preocupación.

Ojo, no es lenta, de hecho, cumple cabalmente con la movilidad de una familia, ofreciendo el poder necesario para mantener ritmos de autopista de 160 km/h con el motor circulando a 2,000 rpm con una sensación de estabilidad y confort muy respetables. Ideal para viajar por muchos kilómetros y horas. Bueno, esto siempre y cuando el consumo de combustible lo permita

En este sentido, como es habitual en Autocosmos, realizamos nuestra respectiva prueba de consumo, arrojando datos bastante interesantes. Es así, que en nuestra habitual ruta recorrimos 124.4 kilómetros para los cuales fueron requeridos 16.8 litros. Al final, las matemáticas arrojan una cifra de 7.4 km/l en el ciclo combinado. Nada mal, considerando que la cifra oficial de Dodge es de 8.9 kilómetros por litro.

Ahora, al igual que tú, no nos íbamos a quedar con las ganas de exigirle un poco a la Durango GT. Esta ocasión la llevamos a una autopista de curvas amplias, el ambiente natural de esta camioneta. Ahí nos dimos cuenta que después de los 180 km/h le cuesta un poco de trabajo ir ganando velocidad.

Una paloma para la transmisión que retiene el cambio aún en la línea roja. La dirección, se siente como la de un muscle car de los antes, y los frenos resisten bien las primeras frenadas exigentes, aunque si se abusa, tienen a fatigarse e incluso el olor a balatas “quemadas” se hace presente.

 MOUNSTRUO PARA LA FAMILIA

Sin duda, contrario a su imagen y a la costumbre de la marca, la Dodge Durango GT no es una muscle SUV, pero sí le hace justicia a las siglas Grand Touring. Es agresiva por fuera, cómoda por dentro, espaciosa, bien equipada y con un desempeño ágil, más que suficiente para trasladar a la familia. Sin duda, a diferencia de otras camionetas, te sentirás empoderado al momento de dejar a los infantes al colegio. Pero al final, si requieres más emoción, es mejor que voltees a ver a la Durango R/T.

Tal vez, el punto malo de la Durango GT, tenga más que ver con su veteranía, ya que, entre su lista de equipamiento, faltan asistencias a la conducción de avanzada, al mismo tiempo que su construcción y manejo ya acusan el paso del tiempo ¿Rivales? Sólo la nueva generación de la Ford Explorer, que al igual que la Dodge es propulsión trasera. De ahí en más, de forma indirecta tenemos a Chevrolet Traverse, Toyota Highlander y compañía.

 

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