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Probamos la Aprilia Dorsoduro 900

Una “supermoto” para el uso diario, no es una locura, de hecho es una excelente opción, ligereza, maniobrabilidad y sobre todo potencia.

Probamos la Aprilia Dorsoduro 900

Tuvimos un día realmente divertido en pista con dos motos, ya que fuimos de metiches a la producción de Autocosmos y metimos la Aprilia Dorsoduro y la BMW S 1000 XR, obviamente esto no fue un comparativo y cada una tendrá su video, pero sacamos interesantes conclusiones.

La Aprilia Dorsoduro 900 que obtiene su nombre de las tierras altas de Venecia, Italia (acaso creían que solo SEAT utilizaba nombres de lugares) es una moto con una historia relativamente corta, ya que en el 2008 comenzó con sus andanzas con un modelo de 750 cc, uno que desde su origen se fue al segmento de las súper motos o Motard. Por si no lo conoces son motos con gran torque que se utilizan en competencias donde se combina el pavimento y tierra, además de lograr una inclinaciones y derrapes extremos.

A México nos llegó la 900 un modelo realmente impactante a la vista, si bien es un tanto minimalista sin dudas atrapa tu atención, tal vez el asiento corrido, el frente tipo Cross, el chasis tubular, las llantas relativamente pequeñas a comparación del conjunto o ese escape tan particular. Este modelo comparte la parte mecánica con la Shiver 900, aunque en este caso la respuesta es más contundente y el peso menor.

Hablando de “los fierros”, la Dorsoduro nos presenta un motor de dos cilindros de 896 cc que desarrolla una potencia de 95.2 hp y un par motor de 66.3 lb-pie, ¿crees que es poco?, pues te equivocas, estas cifras mueven un conjunto de 212 kg que realmente se sienten poco arriba de ella. La caja de velocidades es de seis cambios y tal vez de sus únicos pecados es que el tanque de combustible es de 12 litros, y aun con los modos de manejo, el sonido y la aceleración siempre te pedirán más y el motor es sediento.

La altura del asiento es de 870 mm algo alta para el promedio de las motos, pero la construcción del chasis es esbelta al igual que el asiento, por lo que una persona de 1.70 mts puede llegar a tocar con los pies el piso. En cuanto a la electrónica cuenta con las ayudas ya básicas en el presente, frenos ABS y control de tracción, además de modos de manejo. Pero ya basta de “cosas aburridas”, veamos que puede hacer.

La pista del KBR obviamente cuenta con zonas con curvas muy cerradas, algo que desde las vi sabría que sería bueno para la Aprilia Dorsoduro. Y es que eso lo supe desde el uso en la vida diaria es una moto muy esbelta y maniobrable, por lo que pasas por todos lados y la suspensión que tiene un sentir de medio a duro te permite filtrar muchas imperfecciones del camino, sin restar sensación  de manejo, y claro la respuesta del acelerador se siente, y mucho.

El sonido de la Dorsoduro 900 es algo de lo que tal vez te enamores, ronco y potente sin llegar a ser molesto, y esto se escuchó en el eco de la mañana en el kartódromo. Primeras vueltas para reconocer el terreno y de inmediato a acelerar por el buen estado y limpieza del trazo. En la recta apenas se logran meter 3 o 4 velocidades, pero ya vas sobre los 130 km/h en la recta, obvio viene la frenada y se siente un movimiento nervioso, luego nos enteramos que tal vez esto se debía a los neumáticos ya que a la Dorsoduro le quedan más unas llantas de compuesto más suave.

Desde las primeras curvas sientes que el trazo te jala al piso, y no me lo tomes a mal, el punto es que las inclinaciones se hacen muy naturales rápidamente y llevas a la moto hasta el límite de los neumáticos, si perder el control y saliendo con el acelerador a fondo. Control tiene y mucho, aun con lo brioso de la entrega de potencia. Sin dudas no es una moto para principiante, pero si una que pueda disfrutar una persona que quiera moverse en la ciudad y venga de motos tipo Enduro y quiera algo deportivo sin ser doble propósito.

En la prueba compartí la pista con Gilberto Figueroa quien opinó que la Dorsoduro es dura para uso diario, aunque desde mi perspectiva no lo es, incluso puedes entrar a terracería y no se sufre tanto, obvio, tiene un carácter deportivo, pero no es tan extremo como una súper deportiva o incluso una naked.

Como conclusión llegamos a que esta Dorsoduro es una gran arma para luchar contra la batalla diaria del tránsito citadino, además con la suspensión puedes pasar por topes y malos caminos con facilidad, además puedes como nosotros divertirte en un día de pista o un viaje relativamente largo, ya que aunque no lo creas es cómoda, pero el principal punto en contra es la autonomía que nos da el pequeño tanque y el movimiento nervioso de una frenada de pánico, es controlable sí, pero el efecto ahí está.

En cuanto a estabilidad a velocidad, logramos en un tramo controlado 160 km/h, pero arriba de eso se siente el manubrio u poco suelto y esto puede ser ya sea por el tipo de neumáticos o aire pegando directamente en el radiador.

Dorsoduro 900, una moto divertida y demandante, en cuanto le tomamos la medida solo nos brindará sonrisas.

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